• 27 octubre, 2020

Gitanos: la gira pesada de una mafia como cualquier otra

Las últimas doce horas de los posibles asesinos de un diputado nacional y su asesor. Donde estuvieron, que tomaron y cómo se llegó al trágico final, según la declaración de uno de los detenidos.

El ahora doble crimen que se llevó la vida del diputado Héctor Olivares y su asesor, Miguel Yadón, parece tener el final menos imaginado. De una mafia y un crimen premeditado, a una noche de excesos con un final inesperado.

La banda gitana partió a las 21:50 del miércoles ocho de Mayo, como hacían desde hace años por lo menos dos veces a la semana.

El gitano -Juan Jesús Fernández-; “El cebolla” y su padre, se subieron al Volkswagen Vento estacionado en el garage de Bartolomé Mitre al 1400, en plena zona de Congreso.

Primera parada: Avenida Rivadavia al 2000. Un bar de la zona, al que iban siempre. “No podemos creerlo, venían siempre pero tomaban y se iban” dice un vecino de la zona. “Siempre whisky” aclara. Siempre iban tomar alcohol por las noches a la vista de todos, con carcajadas cada vez más fuertes.

La gira recién comenzaba. El Gitano, el cebolla y su padre se reunieron con Luis Cano, otro integrante de la comunidad y también detenido. La cumbre fue en el célebre bar “Los 66 billares” de avenida de Mayo al 1300. Pero no adentro, sino en la vereda. Es que “El gitano Fernández” y “cebolla” tenían la entrada prohibida al lugar hace ya dos años. “Eran problemáticos” dice sin querer dar su nombre un empleado del lugar.

La gira de drogas y alcohol se terminó y la decisión no fue voluntaria: No tenían más plata. Pero las ganas fueron más fuertes y las ganas de seguir fueron aún más fuertes que la sequía monetaria.

A 400 metros del bar, sobre Avenida Rivadavia al 1600, estaba el domicilio de Luis Cano. Fueron hacia allí juntos pero, en un clima de total ebriedad, un chiste separó al Gitano y al cebolla, de Luis Cano. “Yo con nenes no salgo” le dijo Cano al Gitano, en referencia a su hijo de tan solo 25 años.

La gira siguió solo con dos protagonistas y dio inicio al último y tráfico capítulo. Sin plata y sin alcohol, a las seis y media de la mañana el Gitano Y cebolla  deciden quedarse dentro del auto estacionados en Rivadavia y Saénz Peña. Terminó como todo un país entero ya sabe: A los tiros y con dos muertos, uno de ellos diputado nacional, el primero en la democracia con ese final.

Según la declaración de Luis Cano, la noche terminó en el mismo lugar que donde empezó: El garage de la calle Barracas, como si fuera una noche más. La fuga que duró sólo unas pocas horas, estaba por comenzar.

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