• 30 septiembre, 2020

El 80% de los residuos encontrados en las playas bonaerenses son plásticos

Más de 71.000 residuos fueron recolectados y censados en el último Censo de Basura Costera Marina 2019 realizado por Fundación Vida Silvestre Argentina, ONGs costeras y el trabajo de más de 750 voluntarios en 20 localidades bonaerenses. De ellos el 83.2% fueron residuos plásticos.

En los meses finales de 2019 tuvo lugar la cuarta edición del Censo Provincial de Basura Costera Marina, organizado por ONGs, instituciones y organismos municipales de las principales ciudades costeras de la Provincia de Buenos Aires, con la colaboración de 792 voluntarios.

El censo cubrió 88 hectáreas y arrojó cifras alarmantes.

El censo cubrió un área total de 888.444 m2 (88 hectáreas) y contó con la colaboración de más de 40 organizaciones del tercer sector y la sociedad civil. Los resultados recopilados registraron un total de 71.848 residuos, y por cuarto año consecutivo, el 83,2% estuvo constituido por plástico. Un dato que cobra relevancia frente a un contexto en el que, según datos de la ONU, 13 millones de toneladas de plásticos son arrojadas a los océanos cada año.

El 82% de los residuos encontrados en la costa son de plástico.

La basura marina es cualquier material persistente, fabricado por el hombre, sólido, que es descargado o abandonado en el medio marino y costero. El 80% de la basura marina proviene del continente debido a la mala disposición y manejo de los residuos urbanos o de las aguas pluviales no tratadas; el restante, de lo que pierden los barcos comerciales y pesqueros. Los desechos plásticos en las aguas oceánicas pueden representar numerosos peligros para la vida marina. Su ingestión, por ejemplo, puede conducir a deficiencias nutricionales o inanición por obstrucciones estomacales. Los residuos plásticos también pueden enredar, ahorcar y ahogar a animales como peces, tortugas, ballenas, lobos y aves marinas, delfines y tiburones.

El material contaminante más hallado fueron las colillas de cigarrillo.

El 20,6% del plástico registrado estuvo conformado por “restos” de ese material. Es decir, plástico duro proveniente de productos de mayor tamaño  que por la acción mecánica, el sol, el viento y el mar se desintegran hasta convertirse en porciones más pequeñas identificadas como microplásticos. Estos elementos, una vez que entran en la red alimentaria del ecosistema, afectan no solo la salud de los animales. De acuerdo al estudio “Ningún plástico en la naturaleza: evaluación de la ingestión de plástico de la naturaleza a las personas” – basado en un estudio solicitado por la Organización Mundial de Conservación, entidad representada en nuestro país por Fundación Vida Silvestre Argentina, y realizado por la Universidad de Newcastle – sobre el consumo  de microplásticos en los seres humanos, determinó que una persona en promedio podría estar consumiendo aproximadamente cinco gramos de plástico por semana, es decir, el equivalente al peso de una tarjeta de crédito.

Los tipos de contaminantes más encontrados en el Censo 2019 fueron: colillas de cigarrillo (27,3%), fragmentos plásticos (20,6%), telgopor  (8,6%), envoltorios plásticos (8,1%), botellas y otros envases (6,9%), bolsas plásticas (6,2%) y tapitas (6,2%).

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