
En plena campaña electoral, el presidente y su gente salieron a capturar votos al conurbano, donde no fueron bien recibidos.
En un episodio que quedará grabado como uno de los momentos más surrealistas de la política argentina, Javier Milei, su hermana Karina y José Luis Espert tuvieron que huir de una caravana en Lomas de Zamora, tras enfrentar el repudio generalizado de vecinos que no estaban interesados en escuchar las proclamas libertarias del trío. El espectáculo, digno de una comedia de enredos, terminó con Espert escapando en moto, sin casco y con el traje arrugado por los empujones.
La jornada comenzó con la intención de transmitir entusiasmo y fuerza electoral en pleno corazón de Lomas de cara a las elecciones del 26 de octubre próximo. Sin embargo, la realidad golpeó más fuerte que cualquier discurso: los vecinos, cansados de discursos incendiarios y provocaciones constantes en redes sociales sumado a la causa por corrupción en la que se descubrió que robaban dinero a las personas con discapacidad, decidieron expresar su descontento con insultos, cascotazos y un clima tan tenso que ni el blindaje emocional de los libertarios pudo contener.
Federico Otermín, intendente local, ya había advertido que la caravana era una mala idea. “Vimos también en las redes convocatorias a repudiar a Milei. En ese sentido, como intendente de Lomas de Zamora me parece fundamental dar un mensaje de paz y respeto por la democracia. Que cada persona se exprese con tranquilidad y sin ningún tipo de violencia. Lomas de Zamora es Pueblo de la Paz. Por favor, que hoy esté todo en paz”, declaró con tono conciliador en su cuenta de X, rogando por una jornada sin incidentes. Pero claro, pedir paz a quienes agitan constantemente en redes sociales es como pedirle a un gato que deje de cazar ratones: improbable y hasta ingenuo.
El evento apenas duró diez minutos. Sí, diez minutos. Ese fue el tiempo necesario para que la caravana se desmoronara como un castillo de naipes ante la furia vecinal. Milei y su hermana fueron evacuados rápidamente en una camioneta blindada, dejando atrás a Espert, quien quedó expuesto en medio del caos. ¿El resultado? Una escena digna de un sketch televisivo: Espert huyendo en moto como si estuviera en una película de acción de bajo presupuesto.