Agentes encubiertos que podrán detener ciudadanos, algunos otros que vigilarán al periodismo, Fuerzas Armadas sin control civil, descentralización de organismos y concentración de poder es lo que el presidente de las fuerzas del cielo firmó mientras los y las argentinas alzaban las copas para celebrar un nuevo año.
El oscurantismo en el gobierno de Javier Milei avanza. Ahora firmó un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que establece una reforma profunda al sistema de inteligencia nacional. Este movimiento, realizado en un contexto de secretismo y con el Congreso fuera de sesiones extraordinarias, ya genera preocupaciones sobre el rumbo que tomará la resucitada entre los muertos Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) pero sobre todo cambiará las formas en la democracia como se la vivió hasta hoy.
El decreto, rubricado en vísperas de Año Nuevo, otorga a la SIDE un poder sin precedentes, incrementando su opacidad y dotándola de facultades que muchos consideran alarmantes. A continuación, los principales cambios controversiales:
- Todas las actividades serán encubiertas. El DNU establece que las acciones de inteligencia tendrán carácter “encubierto”, un término que reemplaza al de “secreto” usado desde la recuperación de la democracia. Este cambio, aunque semántico, abre signos de pregunta en cuanto al nivel de transparencia y control que se ejercerá sobre la agencia.
- Agentes con facultades para aprehender ciudadanos. Una medida sin precedentes desde el retorno a la democracia. Los agentes de inteligencia ahora podrán detener ciudadanos… no hay remate.
- Participación de las Fuerzas Armadas en tareas de inteligencia interior. La reforma habilita a la SIDE a solicitar apoyo técnico y logístico a las Fuerzas Armadas, rompiendo con un consenso histórico que buscaba evitar su involucramiento en asuntos internos tras la dictadura militar.
- Reorganización interna. La SIDE operará como un paraguas para cuatro órganos desconcentrados. La Agencia de Seguridad Nacional (ASN) será reemplazada por la Agencia Nacional de Contrainteligencia (ANC), mientras que la Agencia Federal de Ciberseguridad se transformará en la Agencia Federal de Ciberinteligencia, con nuevas funciones bajo el control del jefe de Gabinete.
- Eliminación del control civil en inteligencia militar. La Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar será eliminada, dejando las cuestiones de inteligencia militar exclusivamente en manos de las Fuerzas Armadas.
- Persecución ante filtraciones. La reforma autoriza tareas de inteligencia frente a la “fuga de información clasificada”, una medida que podría ser utilizada para hostigar al periodismo y limitar el acceso a información pública.
- Ampliación del alcance de la contrainteligencia. Todos los ministerios, organismos y entes descentralizados del Estado estarán obligados a colaborar con la SIDE, algo que facilitará un control centralizado y poco transparente.