El presidente español Pedro Sánchez anunció refuerzos de control en la frontera con Marruecos, pero es crítica la situación y suma más cuestionamientos.
La ciudad autónoma de Ceuta (España) atraviesa una de las mayores crisis migratorias de su historia ya que, según las primeras estimaciones que manejan las fuerzas de seguridad, unas 49.000 personas ingresaron de forma irregular desde Marruecos en los últimos días, mientras que el número de fallecidos ascendió a 34, de acuerdo con el presidente ceutí, Jesús Vivas.
La llegada masiva de migrantes alteró por completo la vida cotidiana en Ceuta. Comercios, bares, kioscos y otros establecimientos decidieron mantener sus puertas cerradas ante la incertidumbre generada por la situación.
Al mismo tiempo, comenzaron a desmontarse las casetas que iban a utilizarse para las fiestas patronales, celebraciones que finalmente fueron suspendidas. Mientras tanto, miles de personas continuaban caminando por distintos sectores de la ciudad, aunque algunas ya iniciaron el regreso hacia Marruecos.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, pidió al Gobierno español que actúe de manera inmediata. “Es absolutamente insostenible”, lamentó e insistió en que el primer objetivo es que los migrantes sean repatriados “cuanto antes”. Vivas señaló que desde su gobierno deben “recabar el apoyo inequívoco de las instancias europeas” para “garantizar la seguridad ciudadana”.