Se trata del cardiólogo Óscar Alberto Franco; el clínico Marcos Manuel Correa; y el médico Mario Schiter, que conoció al exjugador en 1999 en el sanatorio FLENI.
Dos médicos de la Clínica Ipensa y un facultativo que realizó la autopsia de Diego Armando Maradona declararán este martes en la novena audiencia del juicio por la muerte del astro argentino, mientras que el neurocirujano Leopoldo Luque volvería a comparecer para refutar los dichos de los peritos. Se trata del cardiólogo Oscar Alberto Franco; el clínico Marcos Manuel Correa; y el médico Mario Schiter, que conoció al exjugador en 1999 en el sanatorio Fleni.
En su anterior testimonio ante los jueces Maximiliano Savarino, Verónica Di Tomasso y Julieta Makintach (destituida por el documental Justicia Divina), Schiter remarcó que “no era infrecuente” que el paciente “venga a hacerse chequeos neurológicos”.
“En ese momento entablamos un vínculo muy cercano con él”, resaltó, mientras que recordó: “En enero del 2000 me enteré de su consumo problemático que derivó en su internación en el sanatorio Cantegril de Punta del Este. Cahe era su médico de cabecera”.
Además, lo calificó de paciente “sumamente crítico y complicado”, al tiempo que le pidió viajar a Cuba para rehabilitarse. Según citó, en 2004 se acercó por decisión propia a la clínica Suizo Argentina, donde estaba internado, para visitarlo.
Schiter sostuvo que, cuando asistió a la Clínica Olivos, propuso que Diego fuera trasladado a un centro de rehabilitación tras la operación por el hematoma subdural, aunque luego fue derivado a Tigre: “Entendí que Swiss Medical respaldó mi posición. Después les dije que estaba a disposición para lo que necesiten”.
“Una internación domiciliaria es llevar el hospital a la casa. Me reuní con el director del sanatorio, pero no pude ver a Diego. Además, les propuse la opción de que haya acompañantes terapéuticos”, explicó.