El menor acusado por el crimen de la preceptora declaró que se le escapó el tiro mortal

Así lo confirmó a Primer Plano Online Adrián Cajal, su abogado defensor. El joven, que se entregó a la justicia por exigencia de su familia, contó también lo improvisado que resultó el hecho: caminaban con un arma y un pantalón dentro de una bolsa y eligieron robarle a la mujer, a la que vieron “regalada”.

La cruda declaración ante la justicia del menor acusado de asesinar a Rita Suárez (47) delante de su hijo de 15 años en Villa Luzuriaga agrega una dosis de dramatismo a un caso que al comienzo pareció un delito premeditado y terminó siendo una obra maestra de la improvisación.

Según publicó Primer Plano Online, el menor de 17 años acusado de haber disparado el balazo mortal aceptó brindar su versión de los hechos ante el fiscal Pablo Insúa, de la UFI Nº 1 de Responsabilidad Penal Juvenil de La Matanza. Fue en esas circunstancias que expuso un relato crudo de cómo fue la secuencia que terminó con una vida.

Siempre según su propio testimonio, días antes del sangriento episodio ocurrido el jueves pasado (14 de agosto) un sujeto conocido del barrio se acercó hasta él y le pidió si le podía guardar un arma. En principio el joven se negó, pero “se dejó persuadir” y le guardó la pistola, que supuestamente estaba descargada, algo que jamás comprobó.

A los dos días le preguntó a ese interlocutor cuándo iba a ir a buscarla para sacársela de encima, ya que no quería tenerla consigo. Entonces acordaron un punto de encuentro, en el shopping de San Justo, hacia donde se dirigía con sus dos cómplices la tarde del ataque. Antes tomaron un colectivo equivocado, del cual se terminaron bajando, y empezaron a caminar.

Un par de cuadras después de descender del transporte, uno de los tres caminantes -a la postre, los asesinos- dijo la frase “tenemos un arma, vamos a robar”. Primero se rieron, pero luego vieron la oportunidad en esquina de Miró y Florio, donde estaba Rita con su hijo a bordo del auto. “Vamos que está regalada”, se dijeron entre sí para darse ánimo.

Por increíble que parezca, se acercaron hasta la víctima, sacaron el arma para intimidarla e intentaron abrir el auto desde afuera, con la mujer y su hijo en el interior. Ella esperaba que su otra hija saliera de la clase de canto con las mínimas medidas de seguridad del auto, que es la traba puesta en las puertas.

Según lo que contó el joven, que quedó identificado por la compra posterior en un supermercado que abonó con la app Mercado Pago a su nombre y luego un viaje a través de una aplicación, se enteró del homicidio cuando la Policía fue esa noche a su casa con una orden de allanamiento. “Ahí se escapó por los techos”, confirmó el letrado. A las pocas horas regresó y su familia le exigió que se entregue.

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