En medio de un contexto de inflación galopante, pérdida de poder adquisitivo y denuncias que estallan en los estamentos por corrupción, el gobierno libertario decidió el movimiento de este sable, símbolo de la soberanía patriótica argentina que por estos días tanto se regala.
El gobierno de Javier Milei desató una nueva controversia con la firma del Decreto 81/2026, mediante el cual se ordena el traslado del histórico sable corvo del General José de San Martín desde el Museo Histórico Nacional al edificio del Regimiento de Granaderos a Caballo. La medida se justifica oficialmente como una acción para “asegurar su adecuada guarda, conservación y custodia permanente”.
El decreto describe al emblemático sable como parte del “patrimonio histórico de la Nación”, destacando que constituye “uno de los símbolos más representativos de la soberanía nacional y de la consolidación de la independencia como expresión material del proceso emancipador y del ideal de libertad que dio origen a la República Argentina”. Sin embargo, el traslado no es más que un ataque directo al carácter público y accesible del Museo Histórico Nacional, donde la pieza permanece desde 2015
El gobierno justificó su decisión recordando que el sable fue objeto de robos en los años 1963 y 1965 mientras se encontraba en el Museo Histórico Nacional. Según el decreto, esta medida busca “fortalecer su protección, seguridad y adecuado resguardo institucional”. El Regimiento de Granaderos a Caballo sería el encargado de custodiar la histórica pieza, y su entrega oficial se realizará este sábado en una ceremonia en el Campo de Gloria, en San Lorenzo, provincia de Santa Fe.
En medio del escándalo, María Inés Rodríguez Aguilar presentó su renuncia como directora del Museo Histórico Nacional. La funcionaria no ocultó su indignación ante lo que calificó como una decisión arbitraria y divisiva. Rodríguez Aguilar también recordó los conflictos históricos vinculados al sable: “Ya pasó en 1844 cuando San Martín se lo dona a Rosas, luego cuando interviene Sarmiento y así forma parte de los sectarismos extremos que hacen a la sociedad”.
Por si fuera poco, los descendientes del caudillo federal Juan Manuel de Rosas también intervinieron en este controvertido episodio. A través de una presentación judicial, Mercedes Terrero, María Rosa Terrero, Sebastián Terrero, Candelaria Domínguez Cossio y Malena Terrero solicitaron una medida cautelar para impedir el traslado del sable.