Ocurrió en Salta. El juez federal de Garantías N°1 Julio Bavio hizo lugar al pedido de ampliación de la imputación penal, en el caso donde se investiga una red de trata.
El juez federal de Garantías N°1 de Salta Julio Bavio aceptó el pedido del fiscal general Eduardo Villalba para ampliar la acusación penal y extender la investigación hasta el 29 de mayo en la causa que indaga el accionar de una red de trata sexual dedicada a la captación de adolescentes de escuelas secundarias públicas y privadas y que ya tiene 33 víctimas, 9 imputados y dato estremecedor: “Cuando cumplían los 18 años las desechaban”.
La reconstrucción de la causa se remonta al 26 de junio, cuando la madre de una de las víctimas notó que su hija poseía un teléfono celular de alta gama y, al revisarlo, descubrió mensajes sexuales vinculados a un remisero, uno de los principales acusados.

El contenido de esos mensajes, que incluso involucraba a una menor de 12 años, motivó la denuncia y el inicio de las actuaciones penales que luego pasó al fuero federal, bajo el criterio de que se estaba frente a un caso de trata de personas.
El rol del remisero, identificado por la fiscalía como el iniciador de la red, consistía en coordinar los encuentros y recibir el dinero de la explotación. No actuaba solo: según la acusación, “todos tuvieron parte en ello, ya que es común denominador en las víctimas el indicativo de que los acusados ‘les pedían que consigan más amigas’”.
El grupo seleccionaba a sus víctimas principalmente de distintos colegios, sin distinción de clase social, y descartaba a quienes llegaban a la mayoría de edad. “A tal punto era la perversidad de los acusados que descartaban a las adolescentes que avanzaban en edad. Cuando ya cumplía los 18 años, las desechaban”, reza el dictamen.
De acuerdo al relato de Eduardo Villalba, las adolescentes eran sometidas a múltiples exigencias: aspectos físicos determinados, uso forzoso de ciertas prendas y consumo de sustancias ilegales. En los mensajes recolectados figura que uno de los imputados solicitó a una víctima para “llevarla a una despedida de solteros” y que otro reclamaba los servicios “los sábados para después de jugar al fútbol”.
La investigación avanzó con nuevas detenciones hasta sumar un total de nueve acusados, el alcance de la pesquisa creció exponencialmente y el número de víctimas detectadas pasó de tres iniciales a 33 adolescentes, sin descartarse nuevas identificaciones.
El delito central que define la causa es la trata de personas con fines de abuso sexual, con agravantes claros: la condición de minoría de edad de las víctimas, la existencia de una organización, el número total de víctimas y el empleo de amenazas o coerción por parte de algunos imputados.