
Las ventas cayeron alrededor de un 5 por ciento según la Cámara del Juguete, mientras que el gasto fue un 20 por ciento más bajo
El Día del Niño, ese momento tan esperado por las infancias, se convirtió este año en un reflejo desgarrador de la realidad económica que atraviesa Argentina bajo el gobierno de Javier Milei. Las calles, que solían estar llenas de risas y emoción, hoy parecen teñidas de una profunda tristeza. Miles de niños y niñas quedaron sin su regalo, y las cifras son un testimonio implacable de esta situación angustiante.
Según un informe elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pymes disminuyeron un 0,3% frente al mismo período del año pasado, medidas a precios constantes. Pero lo más alarmante fue el desplome del gasto promedio real, que cayó un 21,1%: “Pese a las promociones de los comercios, que aplicaron más del 87% de los comercios, en términos generales no se logró revertir la tendencia de estancamiento observada durante lo que va del mes”, señala el informe.
Las promociones y descuentos no fueron suficientes para revertir la crisis. Desde CAME explicaron que “no alcanzó para impulsar de manera significativa el consumo”. El ticket promedio se ubicó en $33.736 frente a los $31.987 del año anterior, pero al descontar la inflación, esta cifra representa una variación real negativa de -21,1%. El informe detalla que “aún con una amplia oferta, predominaron compras de menor valor y regalos más económicos”.
El impacto fue generalizado, pero especialmente doloroso para el sector juguetero. Según datos de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), las ventas de juegos y juguetes cayeron un 5,2% en comparación con el Día del Niño de 2024. La entidad atribuyó esta disminución a la persistente dificultad del consumo para recuperarse.