La joven tenía 16 años y ahora relató detalles escabrosos del hecho que la justicia y el mismo club intentaron dejar en el olvido.
10 mujeres, de entre 25 y 30 años, fueron imputadas por el supuesto abuso contra una adolescente que, en el momento del hecho, tenía 16 años y fue sometida, junto a cinco compañeras, a prácticas escabrosas, en el “bautismo” de ingreso a la primera división del Club Alemán de hockey de Mendoza.
La acusación fue realizada hace tres años, en 2023, sin embargo, “la fiscalía entendía que los hechos eran aberrantes, pero no constituían un delito”, tal como indicó el abogado Lucas Lecour y añadió: “lo consideró así porque no hubo un contacto físico directo entre las autoras y la víctima”.
No obstante, el mismo letrado explicó esta tarde que “el juez ordenó que se desarchive la causa y se reactive al tener en cuenta la diferencia de edad entre la víctima y las autoras del delito, así como el hecho de pertenecer”.
Es que el estremecedor relato de la víctima permite dejar de lado cualquier tipo de burocracia: “Al entrar, nos obligaron a sacarnos el corpiño, nos dieron un papel que me tapaba mínimamente y nos taparon los ojos con toallitas femeninas, dijeron que nos pongamos en cuatro patas, nos dieron un hueso de perro, dijeron que ladremos como si fuéramos perros y después fuimos al baño”.
En ese momento, la adolescente y sus compañeras sólo querían pertenecer al equipo de la división superior tras años de esfuerzo deportivo, pero se encontraron con un escenario totalmente distinto: “Nos pasaron mezclas por el cuerpo, me toquetearon, en un momento me dijeron que grite ‘gol’”.
“Estaba vendada, no sabía qué estaba haciendo y me metieron una salchicha en la bombacha a la fuerza, después, una morcilla entre la bombacha y la calza, tampoco sabía qué era y no me dejaban sacármela. En el medio, decían comentarios desubicados y sexualizados, sobre mi entrenador y yo”, continuó la víctima.
En línea, detalló: “En ese momento, tenía 16 años. Después, me dieron un preservativo que tenía un líquido blanco y me hicieron probarlo, luego me lo tiraron en el cuerpo y ahí recién me permitieron sacarme la toallita femenina de los ojos, entonces me di cuenta que me filmaban, lo que nunca consentí”.