La anestesista declaró como testigo en la causa en la que están procesados el anestesista Hernán Boveri y la médica residente Delfina “Fini” Lanusse por el robo de propofol del Hospital Italiano.
Chantal “Tati” Leclercq, la médica imputada en la causa en la que se investiga el robo de Propofol del Hospital Rivadavia, habló a seis meses del inicio del caso y en su descargo manifestó que “de la nada, la peligrosa era yo”.
A través de una publicación en su cuenta de Instagram, la profesional decidió exponer cómo cambió su vida en este medio año de pesquisa en la que se encuentra imputada por el delito de administración fraudulenta, por el presunto robo de propofol del Hospital Rivadavia donde trabajaba.

“Este año pasé días enteros con psicólogos, psiquiatras y abogados. Días en los que mi vida parecía haber sido repartida entre consultorios y expedientes. Días en los que otras personas hablaban de mí mientras apenas conseguía levantarme de la cama”, comienza el escrito.
Leclercq sostuvo que, a pesar de todo lo vivido durante estos seis meses, se hizo “más creyente, más artista, escribí a lo loco, pensé mucho, aunque no siempre pensé bien”.
A su vez, sin entrar a fondo sobre la investigación en su contra, expresó: “De la nada, la peligrosa era yo. Qué risa. Y me río de eso porque hubo un momento en que reírme fue una de las pocas cosas que no pudieron sacarme”. “Me llamaron tantas cosas que por momentos incluso mi nombre dejó de pertenecerme”, remarcó.